No he conocido a una sola persona viajera que no sea interesante. Puede que sea casualidad, ¿quién sabe? Interesantes no sólo por la cantidad de experiencias que acumulan y podrían contar, sino sobretodo por la visión que tienen de las cosas en general, muy alejada de lo que lamentablemente se estila hoy día: gente que se cabrea porque se le ha estropeado el móvil, que pita en los atascos, que invierte su tiempo de ocio exclusivamente en los centros comerciales, que decide hipotecarse de por vida y lo ve como algo normal simplemente por el hecho que toda persona de su (pequeño) mundo tiene una, etc. En definitiva, gente que en algún momento pasado ha perdido el rumbo de lo que es importante y lo que no. Me alegraría mucho saber que así son felices, de hecho yo siempre he querido ser una anciana de las que van a misa y tienen como función principal mantener la casa impoluta y contentar al marido, sabiendo que así irán al cielo con seguirad, ajenas a cualquier pensamiento fuera de lo normal ni planteándose retos fuera de la vida cotidiana. Por desgracia, y muy a mi pesar, debo ser más complejo y eso lleva como consecuencia ser más inquieto.

Mucho y profundo se podría escribir sobre los motivos que impulsan a una persona a emprender un viaje, entendiendo como viaje algo que va mucho más allá que simplemente trasladarse de lugar. Algunos de esos motivos son razonables, pero otros son muy difíciles de destripar. Una cosa está clara, hoy en día disponemos de los medios tecnológicos que hacen posible recorrer distancias enormes a unos precios asequibles para casi cualquier persona y para la totalidad de las personas que lo desean, al menos las afortunadas/desafortunadas que viven en países desarrollados. Nunca hasta ahora ha sido así y puede que en futuro no sea tan fácil. Además es un hecho que el mundo entero está lleno de lugares fascinantes, a pesar que hay que oir frases del tipo "¿para qué ir tan lejos? como en España en ningún sitio", evidentemente dicho por gente que nunca ha salido de su país. Y no sólo lugares, por supuesto modos de ver la vida muy diversos, de donde se pueden aprender valores que de ninguna otra manera se pueden adquirir.

¿Cómo entonces malgastar el tiempo, que muy valioso es,  en una rutina que sólo lleva al camino de la marchitación? No quiero estar encerrado en un edificio día tras día sabiendo que ahí afuera están las cataratas de Iguazú, los caminos del Tibet o rascacielos casi del futuro. No quiero llegar a los 40 años y haber dedicado mi tiempo y esfuerzo en pagar una hipoteca de la que se han enriquecido otros; eso no mola nada. Quiero tomar las riendas y aprovechar la plenitud de la vida en algo más gratificante porque de lo contrario puede ocurrir que el día menos pensado se vea uno caducado o con algún mal fatal que puede aparecer en el momento menos oportuno, y luego no veas qué risa.

Este no es un viaje turístico. Cada vez que leo la palabra turístico me vienen a la cabeza autobuses cargados de ovejas que son trasladadas del hotel al museo y del museo al lugar típico de turno que más bien parece un parque de atracciones donde sólo hay más rebaños de otros viajes organizados. Uf, qué horror, me dan escalofríos sólo de pensarlo.  ¡Y las fotos del género turístico! Sí, sí, aquellas donde sale gente pequeñíiiiiisima al lado de un monumento famoso. Eso es cualqueir cosa menos viajar. En este viaje no hay horarios, ni prisas por estar en un sitio en una fecha o perder un vuelo; la idea es ir haciendo vida allá donde esté, produciendo fotos, escribiendo, conociendo gente, yendo allí donde me lleve la curiosidad o vegetar durante semanas en una playa paradisíaca descansando para coger fuerzas y continuar el viaje.

 

COMIENZO

Agosto 2007

 

PAÍSES

Rusia, Mongolia, China, Tibet (China), Nepal, Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos, Singapur, Malasia, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda, Polinesia Francesa, Chile, Argentina y Brasil.

 

DURACIÓN

Indeterminada. ¿8 meses? Máximo un año, pero ya veremos.

 

ETAPAS

 

Transiberiano

China, Nepal e India

Sudeste asiático

Australia, Nueva Zelanda e Islas del Pacífico

Sudamérica

 

OBJETIVOS

Fotografiar el mundo

No daría un paso sin mi cámara. Combinar mi mayor afición con los viajes no es difícil. Traer fotos de todos los sitios por donde pase será mi mayor tesoro. Recoger y cocinar a fuego lento todo ese material servirá para digerir el viaje y seguir disfrutando de él durante mucho tiempo más.

Conocer culturas y lugares autóctonos

No es suficiente con leer o recibir pasivamente información sobre un lugar. De hecho es controproducente en muchos casos. Sin duda es condición necesaria e irreemplazable viajar para entrar en contacto con otras culturas y lugares tan alejados de la vieja y privilegiada Europa, y así tener una visión más certera, útil para crecer como persona. Además ampliaré el amplio abanico de herramientas a la hora de tomar decisiones o afrontar problemas. 

Conocer gente de todo el mundo

Además de los habitantes locales de cada lugar, estoy seguro que iré conociendo gran cantidad de viajeros, incluso muchos de ellos interesantes. Sería de provecho visitarles algún día y, por su puesto, invitarles a que me visiten a mi futurible casa.

Practicar el género de cuadernos de viaje

Todo viaje debe estar acompañado de un escrito, ¿cómo si no guardar y recordar todas las experiencias, anécdotas y reflexiones?

 

EFECTOS SECUNDARIOS

Al haber dado una revolución más sobre el eje de la Tierra, ¿viviré en el futuro con un día de adelanto? ¡Qué dilema...! Me veré obligado a realizar una segunda vuelta en sentido inverso para no alterar el equilibrio del cosmos.

Mejorar el inglés y aprender algo de otros idiomas, siendo el chino el único que me interesa a priori. Tengo la teoría particular que al estar respirando en el extrajero, también se absorben, por vía respiratoria, las palabras que están flotando en el aire. Después el organismo se encarga de asimilarlas.

Efectos secundarios a la vuelta del viaje: dicen los grandes viajeros que se debe preparar la vuelta también, tal y como se prepara el equipaje por ejemplo. El shock y posterior aterrizaje a la vida cotidiana pueden ser complicados.